El mercado laboral debido a la información asimétrica requiere de la intervención estatal

Publicado por: admin Fecha: 28/11/2014 15:11:57 p.m. Comentarios: 0

Una regulación necesaria

Jorge A. Subero Isa

Todo proceso de reforma conlleva una rebelión contra la situación imperante en un país dado y en un momento determinado, la cual sería más o menos acentuada en la medida y proporción en que los cambios que se pretenden introducir impacten. Es una aplicación de la tercera ley de Newton.

No es suficiente con reformar la normativa laboral. Es preciso reformar el entorno donde se producen, desarrollan y terminan las relaciones que permiten la convivencia del capital y el trabajo. De lo que se trata es de reformar el mercado laboral visto como un todo.

En un régimen fundamentado rígidamente en el principio de la autonomía de la voluntad las partes solamente llegan a aquellos acuerdos que han discutido colocadas en un plano de igualdad; no hay preeminencia de una sobre la otra. De ser así en el campo de los negocios se va creando de esa manera un mercado de libre competencia o un mercado perfecto.

Pero en el mercado laboral esa igualdad en las relaciones que se derivan del contrato de trabajo tiene una naturaleza asimétrica, pues cada parte tiene más conocimiento de sus propias cualidades que las que conoce la otra.

La historia de la humanidad es la historia del trabajo, y con éste la historia de las desigualdades, pero esas desigualdades se incrementaron cuando la gente, como resultado de la expansión de oportunidades, dejó la agricultura y pasó a la actividad comercial o a las profesiones u otras ocupaciones.

Hesíodo, poeta griego, considerado después de Homero, el poeta más antiguo del occidente, en su poema Los Trabajos y los Días, aconseja a su hermano Perses diciéndole: “El trabajo hace a los hombres opulentos y ricos en rebaños, y trabajando serás más caro a los dioses y a los hombres, porque tienen odio a los perezosos. No es el trabajo quien envilece, sino la ociosidad”.

Desde que el ser humano apareció en la faz de la tierra, ha requerido y necesitado de los servicios de los demás, estableciéndose unas relaciones que cada día más se ensanchan, resultando conflictos que muchas veces son frutos de la subordinación propia de la naturaleza de esas relaciones.

La dependencia y subordinación en que se encuentra una persona genera, cuando se trata de la prestación de un servicio personal a otra, desavenencias profundas, que se evidencian en grandes desigualdades de diferentes tipos. Es lo que sucede con las relaciones entre empleadores y trabajadores, donde la poca coincidencia de los intereses de unos y otros genera conflictos propios e inherentes a cada uno de ellos, cuya solución corresponde a la ley.

Las fallas detectadas en los mercados es lo que hace necesaria su regulación. No hay mercados perfectos, y el laboral no es una excepción, pues los actores disponen de información asimétricas que empujan a esa imperfección.

El legislador por un lado y los convenios internacionales por el otro, se han ocupado de si no romper, por lo menos nivelar las desigualdades que se derivan de la preeminencia de los empleadores, frente a los trabajadores, para lo cual ponen a disposición de éstos principios protectores que persiguen establecer el equilibrio entre sus relaciones.

El panel celebrado por el CONEP ha venido a comprobar que nuestro entorno laboral requiere de una reforma a los fines de que se corrijan o eliminen las distorsiones que en ese sector se están produciendo. A guisa de ejemplo podemos citar:

La escasa probabilidad de lograr un empleo formal, conduce a los sectores más pobres y menos calificados a la informalidad, registrándose el mayor crecimiento de empleo en ese sector. Los costos de formalización incentivan la informalidad; se requiere incentivos que estimulen la formalidad. Hay que aumentar los niveles de productividad de los trabajadores para incrementar sus salarios. Los costos no salariales encarece hacer negocios y aumento los costos de vivir en el país. La parte procedimental del Código de Trabajo debe establecer mecanismos que eviten la mala práctica de los abogados, embargos abusivos y condenas desproporcionadas. Conjuntamente con la reforma en el mercado laboral hay que emprender la reforma en el ámbito fiscal, mercado eléctrico y otros para avanzar en la competitividad. Se requiere el estudio de la legislación extranjera para asimilar su experiencia en cuanto a mejorar el desempeño de los jóvenes. A pesar de la necesidad de reforma del mercado laboral, la actual legislación no ha logrado su objetivo de regular y proteger el trabajo humano en el sector privado, no obstante haber sido aprobada hace más de 70 años. La pobreza no se ha reducido en nuestro país debido a la ausencia de políticas públicas. La conciliación laboral, así como los artículos 86 y 539 del Código de Trabajo deber modificados, para hacer del primero un instrumento eficiente de resolución alterna de conflictos, así como evitar penalidades obstruccionistas al proceso.

Sin embargo, debemos tomar en consideración que cualquier proceso de reforma no puede ser al margen de lo que establece la Constitución de la República y la norma supranacional debidamente aprobada, sirviendo estas de marco dentro del cual debe de producirse. Tales como:

El trabajo constituye al mismo tiempo un derecho y un deber; que cumple una función social. El respeto a la igualdad y equidad de mujeres y hombres en el ejercicio del derecho al trabajo; la libertad sindical, la seguridad social, la negociación colectiva, la capacitación profesional, el respeto a su capacidad física e intelectual, a su intimidad y a su dignidad personal; la libertad sindical, libre y democrática, con sujeción de la Constitución. La no discriminación para acceder al empleo o durante la prestación del servicio, salvo las excepciones previstas por la ley con fines de proteger al trabajador o trabajadora; el derecho de trabajadores a la huelga y de empleadores al paro de las empresas privadas, siempre que se ejerzan con arreglo a la ley. Garantía a los trabajadores de las condiciones de seguridad, salubridad, higiene y ambiente de trabajo adecuados. Salario justo y suficiente que le permita al trabajador vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales. Garantizando el pago de igual salario por trabajo de igual valor, sin discriminación de género o de otra índole y en idénticas condiciones de capacidad, eficiencia y antigüedad;

Finalmente, la reforma laboral debe ser emprendida por todos para ser más competitivos, pero sin poner en juego los derechos y garantías de los trabajadores.

* Artículo publicado en la Revista CONEXO, edición 004 del CONEP.

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