¿ES USTED UN BUEN CIUDADANO?

Publicado por: Dr. Jorge A. Subero Isa Fecha: 26/03/2012 01:03:00 a.m. Comentarios: 0

-Criterios para autoevaluarse-
Imagen Wikimedia Commons
“Los que renuncian a la libertad esencial para comprar un poco de seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad”.  (Frederich Hayek)
Un país con buenos ciudadanos constituye un anhelo para gobernantes y gobernados, pues los niveles de conflictividad de la sociedad que forma parte de ese país serían menores y en consecuencia las relaciones entre sus miembros serían mejores. El problema a dilucidar pudiera ser cuáles serían los criterios que debemos de tomar en consideración para determinar que una persona es un buen ciudadano, pues por más leyes y manuales cívicos que existan reglamentando el comportamiento de las conductas humanas en una comunidad, el accionar en la práctica difiere mucho de las normas establecidas. Sin embargo, encontré algunos criterios en forma de cuestionario sobre el comportamiento cívico, que aunque concebidos para establecer la diferencia entre libertad y libertinaje, a mi entender aplican para determinar mediante un procedimiento de autoevaluación acerca del buen ciudadano. Esos criterios fueron elaborados por el sacerdote de la Congregación de los Scarboro, Harvey Steele, mejor conocido como el Padre Pablo Steele, nacido en Sidney, Nueva Escocia, Canadá, en mayo de 1911. Recibió educación en las Universidades de San Francisco Javier y Toronto, así como en el Seminario de San Agustín. Ordenado sacerdote en el año 1936. Fue el iniciador, conjuntamente con el Dr. Tompkins, de las primeras cooperativas de viviendas en Canadá, en el año 1937. Fue misionero en China durante los años 1938 a 1945, llegando a la República Dominicana en el año 1946, donde fundó el movimiento cooperativista. Vivió en nuestro país hasta 1959, cuando Trujillo lo obligó a retirarse del país. Se reconoce que es el fundador en el país del movimiento cooperativista. En la Introducción a la primera edición, en junio de 1972, de su libro “¿Quiénes son los Dueños de América Latina?”, el Padre Pablo Steele nos dice lo siguiente: “Es peligroso hacer profecías, sin embargo es fatal y poco honrado no mirar hacia el futuro. El pasado, y especialmente el presente, nos ayudan a “ver” el futuro. El pasado y el presente de América Latina me preocupa en gran manera. La pobreza, frustración y violencia aumentan casi por todos lados. El pueblo rechaza un capitalismo que no ha podido satisfacer sus aspiraciones como tampoco cumplir con sus propias promesas”. Los criterios de autoevaluación del ciudadano a que se refiere el referido sacerdote y que fueron expuestos en la obra anteriormente mencionada, constituyen un verdadero decálogo del comportamiento de un buen ciudadano, y son los siguientes:
1.-¿Pasaría Ud. una luz roja con premeditación, si no hubiera más tráfico en las inmediaciones? 2.-¿Haría Ud. un verdadero esfuerzo para encontrar al dueño de una suma importante de dinero que encontró en la calle? 3.-¿Cuándo hay personas en fila para conseguir boletos para subir a un autobús, espera Ud. siempre su turno? 4.-¿Ha vendido Ud. alguna vez su voto por un soborno? 5.-¿Procura Ud. evitar el pago de sus impuestos? 6.-¿Arriesgaría Ud. la pérdida de su propio empleo al defender a un compañero inocente de una acusación que le hace el jefe? 7.-¿Haría Ud. por su propia cuenta la reparación de un hueco peligroso en la calle o la carretera enfrente de su casa para evitar un accidente a un extraño que podría pasar por allí? 8.-¿Generalmente procura Ud. complacer a otros, aún cuando signifique mentirles? 9.-¿Está Ud. aumentando la población de niños sin padre en su país? 10.-¿Paga Ud. sus deudas? Dice el Padre Pablo Steele que toda persona que dé cinco o más respuestas equivocadas merece ser gobernada por un dictador, porque no toma en serio sus obligaciones como ciudadano responsable. Que una sociedad compuesta de personas así, sería desordenada y no honrada. Sus alternativas serían la dictadura o el caos. Hoy es un buen día para que todos nos autoevaluemos sobre la base de los criterios precedentemente expuestos. Si es de su preferencia agréguele otros y divúlguelos. ¿Cuántas personas que usted conoce se encuentran en condiciones de superar  esa evaluación? ¡Ojalá fueran muchas!

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